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lunes, 21 de agosto de 2017

Tensiones escritas y orales: Literatura y cultura en República Dominicana La razón histórica de creación de una literatura vernácula, descansa entonces en las posibilidades de la lengua popular y también en la tradición compleja de una oralidad cultural, proverbial, narrativa y poética. Tomado de: ACENTO Digital.



Como toda creación verbal y popular en sus orígenes, la literatura se constituye desde la lengua y el discurso originario de las diversas comunidades regionales junto a los movimientos conformadores de lenguaje y tradición.  Desde esta visión se suman los universos, representaciones y hablares con una carga de cultura autóctona que se expresa a través de los agentes activos y pasivos de la sociedad.  Existe una relación entre oralidad, cultura, tradición y testimonio lingüístico.  La dialéctica existente entre literatura y tradición/oralidad y escritura facilita el movimiento integrador del texto cultural en todo lenguaje de producción, comunicación y significación.
Se ha creído que las culturas populares son culturas subalternas frente a la cultura oficial, pues la segunda utiliza el documento escrito o el texto, y las populares producen y facilitan el sentido de expresión oral y el para texto de base.  Mientras la cultura oficial se fundamenta en el escrito, la cultura popular se fundamenta en la acción del habla o los hablares.  Se instituye así una dialéctica de la cultura que genera la oposición escritura y oralidad como tipos manifestativos humanos.
La literatura dominicana en su forma escrita, tiene una base eminentemente popular y asimila los elementos temáticos propios de lo urbano y la oralidad.  En cambio, existen manifestaciones paraliterarias y propiamente populares que funcionan en tanto que formas poéticas y narrativas cuya fuente de base es la tradicionalidad.
Actos de habla como el proverbio, la adivinanza, la canción de cuna, los cantos agrarios, cantos de fecundación, cuentos de ancianos, cuentos de vida y de muerte, acertijos, etc., conforman aquellas manifestaciones de tipo oral cuyo significado es y seguirá siendo originario en el vasto campo de las culturas populares regionales del Caribe y toda la América continental, tal y como en varios momentos lo ha demostrado Pedro Henríquez Ureña en su obra crítica e histórico-cultural.
Es así como muchos versificadores populares, poetas y narradores llamados “cultos” producen una expresión de la acción comunitaria, pero también de la representatividad social.  Juan Antonio Alix, Eulogio Cabral, Tomás Morel junto a Manuel del Cabral, Pedro Mir, Juan Bosch y otros, configuran los diversos registros de popularidad.  Estos autores producen textos culturales desde un universo colectivo e individual cuyas direcciones se unifican en un mapa literario y textual específico.  Se genera una cartografía que reconoce la poesía y la oralidad narrativa en sus múltiples ramificaciones.
Existe, en definitiva, una relación necesaria entre literatura y cultura popular en la República Dominicana y en todo el Caribe insular, debido a que las producciones señaladas se fundamentan en las posibilidades de los dialectos, idiolectos y sociolectos, pero además, en las creaciones culturales de los autores dominicanos que han logrado construir su universo en la representatividad popular y literaria a través de los discursos genéricos de la oralidad.
Todos los fenómenos de la tradición poética y narrativa transmitidos de un sujeto a otro o de una comunidad a otra comunidad, pueden enmarcarse en el concepto de oralidad cultural.
La oralidad es un fenómeno aglutinante de formas poéticas y narrativas cuyo soporte principal es el conjunto de cauces, signos y significados de la cultura.  Podemos decir entonces que los textos carnavalescos del sur, la línea fronteriza, noroeste del país, así como las santerías, los cantos, las décimas, los cuentos de ancianos, el proverbio, la adivinanza, el refranero y el pregón, entre otros, constituyen el espacio cultural de la oralidad dominicana.
Desde los tiempos de la colonia la oralidad cultural se instituye a través de españoles, criollos, nativos, negros esclavos y libertos, que pronuncian o entonan para las labores de trabajo, textos tradicionales de su progenitura cultural.  Escasos son los estudios sobre cómo se hablaba y cuáles dialectos o lenguas eran funcionales en esta formación histórico-cultural.
Como bien apunta Pedro Henríquez Ureña en su “Poesía Popular”, los cantores populares, cuentistas y decimeros, inician desde la colonia un movimiento de cultura y tradición con amplios significados en el contexto de la lengua y de la historia, haciendo visibles los contenidos culturales como tipos específicos de una cultura de los signos unificada en los informadores o intérpretes culturales.
El trabajo de folkloristas como Fradique Lizardo, Flérida de Nolasco, Tomás Morel, así como el de estudiosos de la literatura como Emilio Rodríguez Demorizi, Manuel A. Andrade, Emma Garrido de Boggs y otros, atestiguan una continuidad específica del Caribe hispánico cuyos contenidos permanecen vivos en la memoria colectiva dominicana.
La colección Andrade de folklore poético y narrativo publicada por la Editora de la Universidad de Santo Domingo y más tarde por la Sociedad de Bibliófilos, aporta para los estudios sobre la oralidad un material útil a la investigación de nuestra cultura popular y a la historia de la poesía oral y del cuento.  Los elementos de cultura se reconocen a través de los signos y de las marcas de la tradición, testimonios escritos o registrados cuyas bases pueden encontrarse en toda la oralidad helénica, eslava, asiática y en los textos del Antiguo y el Nuevo Testamento, en la religiosidad griega arcaica y en los misterios populares medievales.
Las diversas técnicas utilizadas hoy por los investigadores e informadores de la literatura oral, persiguen no solamente las temáticas y expresiones propias de cada formación cultural, sino que, además, destacan las estructuras internas y externas del imaginario social y del fondo mítico utilizado por el poeta popular y por el narrador de tradiciones.
Así pues, desde la colonia, los autores o escribas redactaron o escribieron textos relativos a sus modos de vida y al acontecer histórico de la época.  El texto de costumbres está ligado necesariamente a las tradiciones populares, de tal manera que se gesta a partir de allí la literatura oral y escrita donde aparecen estilos de lengua, géneros y subgéneros que de manera formal e informal dan vida a la literatura.
Entre proverbios, refraneros, romances, adivinanzas y motes, poesías y relatos basados en temperamentos y formas de vida se va formando una literatura oral que poco a poco servirá de base a la llamada literatura de arte o literatura culta escrita.
Dícese que los oradores, gobernadores, cronistas, oidores, clérigos, o escribas, trajeron a la isla sus costumbres que pudieron transmitir desde una línea escrituraria que tuvo su determinación mediante la influencia española.
En el proceso de continuidad de la literatura dominicana, la noción de costumbre propicia una visión local del hombre en su manifestación regional y medial, esto es, en la vida cuyo movimiento es la orientación misma de sus valores.
El estilo de comunicación oral y escrita se perfila desde el marco regional y desde la capacidad del sujeto pronunciar sus temas y valores; esto se puede advertir en la actitud y la obra de creadores como Tomás Morel, Eulogio Cabral, Miguel Ángel Jimenes, Tomás Hernández Franco, Juan Antonio Alix y otros que continúan la tendencia del costumbrismo local e hispanoamericano.
La razón histórica de creación de una literatura vernácula, descansa entonces en las posibilidades de la lengua popular y también en la tradición compleja de una oralidad cultural, proverbial, narrativa y poética.
La literatura dominicana desde las colecciones de Manuel Andrade, Emilio Rodríguez Demorizi, Emma Garrido de Bogg y Flérida de Nolasco, entre otras pretende, universalizar los valores folklóricos y las tentativas del marco literario y oral en su especialidad local, a través de producciones cuyos valores acentúan las variadas temáticas y funciones de la cultura popular dominicana.

miércoles, 16 de agosto de 2017

LIBROS QUE INSPIRAN, JUAN ALBERTO GALVA, MAS DE 15 TITULOS A SU DISPOSICIÓN. CUENTOS.NOVELAS, NARRACIONES, LIBROS DE AUTO AYUDA, TEOLOGÍA, ESCATOLOGIA Y MUCHO MAS.


ORIGENES
No se confundan, soy caribeño, nací en Santo Domingo, República Dominicana, y no estoy ni aburrido ni enojado, es que hacía mucho frío en New Jersey, mucho frío para el clima del Caribe.

MI MADRE
Soy el hermano menor de 7 hermanos, María Elena, José Miguel, Susana, Nalda ya no está permanentemente con nosotros, Jades, Elizabeth. Hijo de Pascuala Concepción (doña Elsa, Elena, M´a). Mi madre es nuestra heroína, de gran carácter, luchadora y con gran determinación, nos dio valores sólidos y un ejemplo intachable. Trabajó algunos años para la familia Bogaert  y salió de allí por la puerta grande. 

MI PADRE
Mi padre, Cirilo Galvá, fue un hombre de su tiempo, muy habilidoso hijo de Don Pancho, todo un patriarca de San Juan de la Maguana, Pancho fue alcalde pedáneo de Los Naranjos y años más tarde, mi pare también lo fue. 
La familia de mi padre, igual que en Los Funerales de la Mamá Grande poseían una extensión ridículamente grande de terreno en San Juan. Don Pancho que así le decían, era apellido La Paix, que es apellido francés, eso quiere decir que yo no debería ser apellido Galvá, sino La Paix, pero, como era muy común en esa época, fue mi abuela quien declaró a mi padre y ella era apellido Galvá, los giros de la vida!

MI ABUELO EL PATRIARCA
Pancho tuvo muchos, muchos hijos, casi todos con mujeres diferentes, mujeres que se conocían, se ayudaban y colaboraban juntas en la crianza de los hijos, pancho fue todo un jeque, con un harén, aunque no en cada detalle de la palabra, increíblemente Pancho logró que sus muchas mujeres se llevaran bien entre sí y que no se levantaran rivalidades entre sus muchos hijos, y más aún, consiguió no sé exactamente porque vía granjearse una veneración y un respeto tal, que -y créanme que no exagero- Los Funerales de la Mamá Grande palidecían en multitud frente a lo que se convirtió el sepelio de Pancho. 

La habilidad para la procreación y para el gobierno de mi abuelo  explican porque cuando iba a San Juan, -muy pocas veces, y en mi niñez-, todo mundo o era mi tío o era mi tía o era primo o prima.

MIS VENAS POLÍTICAS
Papá heredó muchas de las virtudes de su padre don Pancho, de eso no hay duda. La más destacable fue el don político. Muy joven militó en el PRD, a él le decían, por razones que ignoro, "Deo Gracia" trabajó para la corriente política del Licenciado Jacobo Majluta durante el gobierno del presidente Don Antonio Guzmán Fernández. Jacobo le consiguió una camioneta, una que el destrozó en un accidente que, afortunadamente no le costó la vida, pero, al parecer, su destino estaba destinado a morir tarde o temprano por esa vía, lo que muchos años más tare también ocurrió. Pero papá fue un hombre muy laborioso, de haber tenido mejores estudios y oportunidad pudo haber llegado muy lejos y sé que si el dinero le hubiera sobrado para jugar y para otras cosas pues de seguro no nos hubiera faltado nunca nada porque él era muy tierno, igual que lo fue su padre, infortunadamente en él no se dio ni lo uno ni lo otro.

EL TRASFONDO
Venimos de muy abajo. Yo tengo una muy buena memoria, pero he decidido establecer los orígenes de nuestra historia reciente a partir de nuestra mudanza desde el barrio de Cristo Rey en Santo Domingo, donde vivíamos a duras penas hasta nuestra mudanza a Villa Duarte, lo cual significó un muy favorable cambio de ambiente, propiciado por mi madre a los fines de que pudiéramos conseguir tener más oportunidades de estar alejados de la delincuencia. Nuestra primera casa en Villa Duarte era de cartón, y todo aquel lugar mágico, me tomaría mucho tiempo hablar de aquel sitio, de hecho, ya hice eso en mi libro:

Para No Olvidar, Mi Barrio Y Yo


EL ESCRITOR
Estoy escribiendo desde que tengo uso de razón. Empecé con unas historietas que se llamaban "Nito el aceleraíto". La historieta era una proyección de mi mismo y la escribía por el puro placer de leerlas y compartirlas con mis amigos y familiares que se deleitaban en todas las sandeces que escribía allí. Lo que, sin embargo, más me entusiasmó para seguir escribiendo fue aquella vez en que por el barrio se organizó la despedida de una muchacha cuyo nombre ya ni recuerdo, ella era muy bella, no recuerdo las circunstancias exactas sobre cómo le presenté el cuento pero sí recuerdo que a ella le encantó y me pidió que le escribiera otras, sus ojos eran tan penetrantes y sus labios tan deseables que quedé literalmente hipnotizado. Ella se fue a Italia y yo jamás supe de ella cosa alguna, aquello fue algo tan absolutamente coyuntural que si me la encontrara de nuevo y con lujo de detalles le recordara cada episodio de lo que pasó aquel día, hace tantos años, supongo que a duras penas la haría recordar el momento, porque fue su despedida del país, pero, ni por asomo lograra ella recordarme a mí. Con todo, yo si la recuerdo a ella.

EL POETA
En el barrio, junto con Cristian, un buen amigo de la infancia,  montaba obras de teatro y aprovechábamos para hacer galas de cantantes, pero noté que, aunque imitaba más o menos bien a José José, eso de cantar, definitivamente no sería lo mío. Años más tarde empecé a cultivar la poesía. Con la poesía me identifiqué muchísimo más que con el cuento. Yo había tenido la oportunidad de leer mucha poesía, Rubén Darío, García Lorca, Lope de Vega y muchos otros autores, en un compendio de literatura que, al sol de hoy no sé a ciencia cierta cómo llegó a la casa y que, no pocas veces usé para las urgencias del sanitario porque me encantaba y me encanta aún hoy leer en el trono.

La poesía y yo encajamos bien porque tengo una fuerte vena melancólica, al punto tal que me encantan los días lluviosos, la nieve, la naturaleza y todo lo que pueda poner mis sentidos en estado de abstracción. Me preocupé entonces por incrementar mi vocabulario y mejorar mi ortografía, conseguí escribir muchos versos de rima ociosa para enamorados a los que se les hacía difícil declarársele a alguna damisela y no me cuidaba demasiado de la armonía y la coherencia de los versos mientras rimaran.

Pero, cuando me enamoré por primera vez, quería dedicarle a la depositaria de ese amor palabras del alma y no podía componer una sarta de palabras simplemente rimantes pero carentes de verdadero significado y coherencia, así que ahora debía no solo conseguir un trabajo agradable al oído, sino también coherente y que transmitiera un mensaje sincero, emotivo y con belleza literaria, en otras palabras, un mensaje que pudiera trascender el tiempo, y continuar así hablando en la distancia a las generaciones así se hace verdadera literatura, así se hace verdadera poesía. 

Comencé entonces a buscar una manera de comunicar, pero, como lo hacía Neruda, la rima ya no era tan importante, lo importante era ahora el mensaje, el mensaje bien expresado. Pero, la época de las decepciones del amor llegó y me harté de escribir versos, así que, abandoné todos los géneros seglares y comencé a escribir o a intentar escribir teología, pero, la decepción, en principio fue más grande. Primero porque las áreas que elegí para abordar eran muy técnicas y requerían unas capacidades e las que yo carecía en ese entonces tales como hermenéutica y escatofagia. Así que para el año 1998 produje algunos ensayos que no trascendieron más allá de mi propio conocimiento. Con todo, el Huracán Georges me volvió motivos para volver a explorar la poesía y la narración, escribí:

UNA BREVE RESEÑA DE GEORGES
LOS VERSOS DE INVIERNO

Pero mi país no es tierra fértil para escritores, quizá ningún país lo sea, intentar ser escritor es una profesión nada prometedora, sobre todo en esta época postmoderna donde el talento realmente ha sido puesto a un lado para dar paso a  "lo que funciona" en todas las áreas, música, pintura, diseño etc.

Años más tarde decidí escribir teología pero ahora con más madurez, mayor comprensión de los grandes temas e la fe cristiana, adecuada formación teológica y experiencia acumulada obtenida de la lectura de infinidad de volúmenes de muy buenos autores cristianos clásicos y modernos como Louis Berkhof, Francisco Lacueva, Delizch, Samuel Millos, Wyne Grudem, Keil, Evis L Carballosa, F.F. Bruce, Josh MacDowell y muchos otros. Sin embargo una de las obras que más contribuyó al desarrollo de mi actual concepción teológica fue sin duda el comentario a la Confesión Bautista de Fe de 1689, por Sam Waldron. Es a partir de las acertadas observaciones que hace en su manual.

También de este periodo son
UN PUEBLO LLAMADO JUANÑO LINDO,
HERNAN Y LA HISTORIA DEL AUTO DAÑADO,
A TODA PRUEBA.

Habían pasado ya los años en que escribí
PARA NO OLVIDAR MI BARRIO Y YO,
LA CATASTROFE DE SAN VICENTE, y
MOISÉS LA HISTORIA QUE EL MUNDO IGNORA, sin prácticamente ningún
resultado. Así que me dediqué a escribir sin prisa y sin la pretensión febril de conseguir que alguna casa editorial se interesara en mis libros, eso fue una planificada resignación que me dio la paz necesaria para no descuidar mi pasión por la literatura, de este periodo son:
EL DIOS DE UNA SOLA CARA,
LA IGLESIA IGLESIA VS LA IGLESIA NO IGLESIA,
EL CONTROVERTIDO MILENIO y una de las que considero mis obras cumbres en el campo de la teología
MANUAL DE ESCATOLOGIA DE LAS IMÁGENES GENERALES, MI AMIGA LA CUCARACHA BLANCA, CONSPIRACION ZIKA.

LA CRISIS FINANCIERA
No sé o no quiero saber, cuántos fracasos financieros he tenido, algunos incluso relacionados con los libros que me he aventurado a imprimir, porque, realmente, publicar es algo que no he hecho nunca en el sentido estricto de la palabra y la profesión. Lo cierto es que fruto de la debacle más grande que un hombre pueda experimentar, de la cuál quedé gravemente endeudado, por razones por cierto muy largas y complicadas de explicar, y qué, de hecho, aquí no explicaré, me surgió la idea de escribir un libro que alentara a los abatidos por las deudas, alertara a los que, envueltos en deudas se ven tentados en caer en las Pirámides Financieras y que proporcionara pautas que ayudaran a la gente a estructurar un negocio bajo principios simples y bíblicos. Así surgióNO HAY DEUDA IMPAGABLE, VIVA Y TRIUNFE!

Los más recientes libros escritos por mi 2017 son
AQUÍ NUNCA PASA NADA, y DIVIDE Y VENCERÁS que aún está en proceso de crecimiento.